Oaxaca siempre me hace sentir feliz, pero esta vez fue diferente: me sentí más tranquila, más mía, más chula. Tres días de playa, comida deliciosa y momentos que todavía me tienen sonriendo.

Domingo 17 de agosto — Llegando al paraíso

Me instalé en el Hotel Éxtasis — las vistas desde su terraza son de esas que te dejan sin palabras. Para cenar: Nhoa Nhoa dentro del hotel (tiradito de atún + tacos de camarón a la diabla). Por la noche: Sabor a Mar y Chizme Bar.

Lunes 18 de agosto — Días que saben a descanso

Me instalé en el Hotel Sebastián de los Milagros. Desayuné en Órale Café — el café y los chilaquiles saben a ese abrazo de abuelita que te arregla el alma. Por la noche, Bruma: tartar de atún y tacos de pescado zarandeado.

Martes 19 de agosto — Estacahuite, un cierre frente al mar

Almorcé en Xhuba y me trasladé a Estacahuite. Me hospedé en Hotel Xeno: me dormí con el sonido de las olas y amanecí con desayuno frente al mar viendo el amanecer.

Colaboración de Jessi Blr para Visitazipolite.com